Historia
El origen del bonsai, como el de la mayoría de las artes tradicionales, se pierde en la compleja red tejida por el tiempo y la leyenda. Sin embargo, los recientes y diversos estudios históricos sobre el nacimiento del bonsai coinciden en admitir que procede de China, donde se denominaba pen-jin. Este vocablo englobaba los conceptos de planta en maceta y planta miniatura.
De China, los pen-jin que ya existían en el siglo V gracias a los intercambios comerciales y culturales pasaron al Japón en el siglo VII. La máxima popularidad del pen-jin en China se dio en el periodo Sung (finales del siglo x al x En esta época, una secta Zen volvió a introducirlos en Japón y las modificaciones y características propias que les imprimió el carácter japonés, acabaron por transformar el pen-jin en bonsai.
En Japón se alude por primera vez al bonsai en el periodo Kamakura (1192-1333). Se trata de una pintura de un bonsai que en realidad ilustra la vida en el periodo Heian (794-1191), lo cual nos explica que ya en esa época era conocido y los historiadores se atreven a aventurar su posible existencia en la vida cultural del país desde hacia ya tiempo.
En los comienzos de la historia del bonsai parece ser que fueron los aristócratas japoneses los que se interesaron enormemente por la búsqueda de especimenes botánicos inusuales y otorgaron un gran valor a aquellos árboles que crecían miniaturas debido a circunstancias naturales. Este es el caso de árboles que nacen prácticamente sobre roca, o expuestos en exceso a la fuerza del viento, o con poca disponibilidad hídrica; y eso la mayoría de las veces les confiere un tamaño y unas formas poco corrientes y a menudo fantásticas.
Fabulosas y viejas leyendas hacen referencia al trabajo de los hombres buscadores de << miniaturas>>. Estos arbolillos, una vez hallados, pasaban a engrosar las colecciones de los aficionados. Para encontrarlos, los buscadores eran capaces de escalar empinadas paredes de roca y subir hasta lugares inhóspitos donde, luchando por sobrevivir contra las adversidades del ambiente, crecían estos árboles especiales, que una vez recolectados alcanzaban un elevado precio.
Pero este desmesurado entusiasmo y la avaricia de los coleccionistas, cuya m2ixima ambición era aumentar sus pertenencias con nuevos especimenes, hicieron que cada vez escasearan más estos <<árboles miniaturas>>, y por lo tanto aumentó la dificultad de la búsqueda. Todo ello promovió su cultivo y se iniciaron las técnicas que permiten hoy día cultivar el bonsai.
A pesar de que desde sus comienzos el arte del bonsai fue adquiriendo nuevas técnicas y seguidores, debe citarse el periodo japonés Edo (1615-1867) durante el cual el interés por el bonsai fue bastante limitado y sólo se valoraban los bonsais que presentaban formas grotescas y lo menos naturales posibles. Esta tendencia, por suerte, fue superada a finales de este periodo y se revalorizó el bonsai, volviendo a ser el objeto de su creación el intento de expresar la belleza y la armonía natural en formas de tamaño reducido. A partir de este momento fue usado el bonsai frecuentemente como motivo principal en pinturas y poesías de la época.
Ya a mediados del siglo XIX se establecieron los principios estéticos que rigen actualmente el arte bonsai y que se basan en el equilibrio asimétrico y en la regla del triángulo escaleno.
Los bonsais hicieron su primera aparición en el mundo occidental en el año 1898, en la exposición universal de Paris, y posteriormente en la exposición que tuvo lugar en Londres en 1909. No obstante, la afición por el bonsai no recibirla un fuerte empuje hasta después de la Segunda Guerra Mundial y desde entonces, el interés por este arte se ha incrementado enormemente.
El arte bonsai, considerado en principio una distracción o <<hobby>> privativo casi únicamente de las clases nobles y ricas, actualmente es aceptado por el publico en general y especialmente se ha popularizado entre la gen te que vive en ambientes urbanos, en los cuales se dispone de poco espacio. La presencia del bonsai, posible por su tamaño en cualquier vivienda, permite al ciudadano estar en contacto directo con la naturaleza que las actúales estructuras urbanas han alejado en demasía.
Iniciar la afición por el bonsai actualmente no es difícil, ni caro, ni precisa un gran espacio, tan solo requiere tiempo para dedicarle. La existencia de diversas asociaciones en el Japón, Estados Unidos y últimamente en todo el mundo, que se dedican a realizar exposiciones anuales y a publicar revistas periódicas y diversa bibliografía sobre el bonsai, ponen al alcance de cualquier aficionado la información necesaria para continuar adquiriendo conocimientos sobre las técnicas del cultivo del mismo.
Junto con los conocimientos técnicos, el tiempo y la práctica proporcionan la experiencia necesaria que permite l logro de esa obra de arte: el bonsai, que ha sobrevivido a través de los siglos y las culturas desde hace más de 1.500 años.